Ni locas, ni feminazis, ni gritonas…feministas

Ni locas, ni feminazis, ni gritonas…feministas

Por: Ingrid Johanna Solano

Consejera local metropolitana de movimiento social

Reclamarse feminista de manera consciente de toda la carga ideología que dicho reclamo de sus derechos propios (políticos, económicos y sociales), no es un berrinche de mujeres rebeldes, locas, feminazis, gritonas y otro tanto de descalificantes que suelen usarse para referirse a quienes se atreven a alzar la voz, se despojan del miedo histórico cargado en sí desde el momento de nacer y no ser el machito esperado, sino la delicada y dulce bebita.

Sin que se pretenda echar en el saco de los sentimentalismo y resentimientos, el feminismo nace del dolor propio que motiva a amarse a sí y renunciar al estigma «del sexo débil» y entrar en el terreno del reclamo político de los derechos vulnerados. Qué no son derechos pisoteados por el hombre de manera caprichosa, sino a consecuencia de una réplica sistemática que tiene sus raíces desde la fenomenología del espíritu en los planteamientos de Hegel, base filosófica para el desarrollo posterior de Marx en la lucha de clases, base en su teoría política, que es sin duda alguna, es la explicación detallada del crimen que a diario ejerce la clase dominante, sobre el desposeído que sólo tiene su fuerza de trabajo para obtener el pan de su familia, a donde llega a replicar dicha situación de dominación con quién le acompaña  [su compañera].

Es de este modo que señalar y desdibujar la lucha feminista, desde cualquier particularidad que pueda presentar, es causar división de lucha contra el sistema que oprime, explota, usufructa y vulnera medidas.

Aunque de manera histórica y sistemática, se haya mostrado a la mujer como aquella «cosa» objeto de premio, halago y adulación, no lo es. Es ser igual en libertades y derechos que el hombre. Y partiendo de ello, hoy reclama en su derecho pleno igualdad de trato, sin distinción alguna de raza, religión, ideología o cualquier otra clasificación a que haya lugar.

Los derechos no son tema que entren en negociación dependiendo del estado de consciencia en que se encuentre [sobriedad o ebriedad]. Simplemente es un ser pleno de derechos y no espera vulneración alguna al compartir con su igual.

Como hombre, suma y acompaña de manera consecuente la lucha y como mujer, has la catarsis a que haya lugar y reclama tus derechos, sin miedo alguno y que ese capítulo te empodere y hoy te permite alzar la voz.